Empiezo por hoy, porque hoy se le cae la careta a esta niña.
Greta Thunberg ha sido detenida en Londres participando en una concentración en apoyo a ocho militantes encarcelados del grupo Palestine Action, grupo que el gobierno británico considera “organización terrorista”, según la ley antiterrorista del Reino Unido. Estaba sosteniendo una pancarta con un mensaje de apoyo a esos militantes mientras otros eran arrestados también por vandalismo. No era clima. No era CO₂. Era otra causa más, otra oportunidad para salir en la pantalla y en los periódicos.

Hablando claro, Greta ya no es activista climática. Es activista profesional. Se apunta a todo lo que haga ruido y muy importante, en la parte del planeta que sea porque… ella habla mucho de la «huella», de esa que ella deja de manera aumentada en cada acto.
Nació en 2003 en Suecia, familia acomodada. Se hizo famosa en 2018 por sentarse con una pancarta frente al Parlamento sueco. Eso fue todo… un gesto simbólico que los medios convirtieron en evento global. Era una imagen perfecta, la niña que se preocupa por el planeta. Desde ese momento los medios la elevaron, las ONG la impulsaron y los políticos comenzaron a usarla.
Desde su aparición triunfal, está en todo, cualquier cosa le sirve para ser centro de atención. Cual Pantoja cuando dijo: «focos a mi persona». Se le ve en situaciones inherentes a clima, anticapitalismo, pro-Palestina, protestas internacionales e incluso en detenciones simbólicas.
Todo vale si hay cámara delante, y cuidado con atacarla porque no se le puede criticar. Antes porque “era una niña” y atacar a una niña estaba mal. Ahora porque esa imagen ya quedó grabada y sigue funcionando como escudo. Da igual que sea adulta, que opine de todo o que se meta en cualquier causa, cualquier crítica sigue estando prohibida. Y cuando alguien no puede ser cuestionado, el problema ya no es quien critica, sino el privilegio de quien habla sin rendir cuentas.
El problema no es que opine, es que se le trate como si fuera una referencia.
Gretita no ha estudiado clima, energía, economía ni política. No tiene formación para hablar de todo lo que habla como si tuviera potestad celestial para hacerlo. Esto para mí es un irrespeto al conocimiento.
No es científica, no es ingeniera, no es economista, no diseña políticas, no gestiona sistemas, no asume consecuencias pero… dicta lecciones de moral al mundo. Esto no es liderazgo de ningún tipo, esto es activismo de mucho ruido.
Uno se pregunta: ¿De qué vive?, porque no ha estudiado nada. ¿Cómo viaja por todas partes?, ¿qué pasa con su familia? Pues simplemente vive de apariciones en foros globales, discursos llamativos, libros y premios. Uno de sus últimos show fue la participación en la flotilla. Esto me indica claramente que su objetivo no es la coherencia sino la visibilidad.
A través de ella utilizan un truco maravilloso, el que nunca falla: emoción, culpa e incluso superioridad moral. Frases vociferadas en todas partes, intentan hacer que la gente entre en pánico, que se pregunte cómo es posible que se atrevan a hacer estas cosas, hay que escuchar a la ciencia. La idea es que no se piense, que no se discuta sobre datos, que no se hable de costes, en resumen claro, que no pensemos demasiado. A todo le inyecta emoción y esa emoción, sustituye al argumento. Todo aquel que discrepe, es malo.
Hoy queda claro que el clima es solo una excusa. Si mañana la causa de moda es otra, ahí estará Greta, la activista de corazón. Y estará no por conocimiento ni por responsabilidad sino por visibilidad.
Cuando alguien lucha por todo, no lucha en serio por nada.
Después de años de «activismo», ¿Cuál es el resultado real? Pues que las emisiones suben, y los fósiles siguen, porque esto no es cosa de soplar y hacer botellas. No existe ningún tipo de política que se haya conseguido gracias a ella. Eso sí, titulares, premios y obras teatrales en las que aparece siendo arrastrada por la policía o diciendo que la torturaron, por todas partes.

Greta Thunberg no es peligrosa, simplemente es útil. Útil para la políticos que tristemente nos gobiernan y que no saben lo que es tomar decisiones reales. Es simple distracción, mientras hay gente que piensa poco por sí misma y aplaude hasta con las orejas a esta chica, nadie hace trabajo real, nadie decide, nadie prioriza, nadie asume. Todo es muy bonito, muchísimos gestos, muchísimo drama pero… cero soluciones.
